domingo, 10 de febrero de 2008

El precio de la felicidad


Puede sonar a un típico lugar común, pero pucha que es cierto que cuesta ser completamente feliz. Cuando éramos niños éramos felices con cualquier cosa, por pequeña que ésta fuera, pero como todo en la vida crecimos, nos hicimos hombres y comenzaron las ambiciones y los sueños, -que por ningún motivo creo que sean malos- pero en ocasiones nos nublan un poco.


Por ejemplo, cuando estábamos en la universidad decíamos: "cuando salgamos de acá seremos felices porque trabajaremos y tendremos dinero". Pero ahora, que ya han pasado casi 4 años desde que salí de la escuela y mirando en retrospectiva me doy cuenta de que pese a todos los esfuerzos que me significó la U, puta que lo pase bien y fui feliz en esa época. Era feliz por pasar un ramo, aunque a veces no tenia ni pa' comprarme un cigarro suelto, siempre habia un amigo buena onda que lo auspiciaba a uno.


Pero llegó la pega, las responsabilidades, "el ascenso en la escala social" y todo eso y como todos en este país nunca estamos conformes con lo que tenemos, nos angustiamos y tratamos de obtener más y más cosas y así nunca somos felices.


Y para el último dejé algo más personal: cuando uno cree que ha conseguido todas sus metas materiales y está listo pa' embalarse en la 'volá' personal, siempre pasa algo que impide que realices tus sueños más íntimos. Por eso yo en los últimos meses he tomado una actitud más positiva y me atrevo a recomendárselas. Traten de "dejar de sufrir por lo que no tienen y traten de gozar y ser felices con lo que tienen". Para algunos podrá sonar como un simple consuelo, pero para mí ha sido algo que ha dado resultado.


Hasta la próxima.